Fecha: 18 de Febrero de 2021
Compañeros y compañeras,
Hoy hemos tenido la peor noticia que podíamos recibir y es que nuestro compañero, nuestro camarada, nuestro amigo y una de las mejores personas que hemos conocido, Carlos Sáez, nuestro Carlitos, se nos ha ido con esta terrible pandemia que nos lo ha arrebatado en pocos días.
Él es nuestro mejor referente y ejemplo que podemos tener, un luchador irreductible que jamás arrojó la toalla en la lucha por los derechos de los y las de su clase, la clase obrera como a él le gustaba decir, ni trabajadora, ni media, ni ninguna otra historia, LA CLASE OBRERA.
Estuvo despedido con los primeros despidos que se dieron en Telefónica, en la huelga del año 1976, siempre en la lucha y a disposición de sus compañeros/as para cualquier cuestión que pudieran necesitar, siempre ahí, luchador, sereno, eficiente, bueno.
Cuando CC.OO se convirtió en el sindicato que ahora es, amarillo, una pata del sistema, otra patronal, Carlos no dudo ni un instante en separarse de esa concepción reaccionaria de la lucha sindical y en el año 1993, junto a los compañeros y compañeras que estábamos luchando codo a codo con él, constituyó un pequeño sindicato en Telefónica Alternativa Sindical de Trabajadores, con el que estuvo trabajando hasta hoy. Ese sindicato que se ha ido extendiendo hasta llegar a ser, la Alternativa Sindical de Clase, de su clase, la obrera, de la que nunca renunció a formar parte.
Carlos, hoy que nos has privado de tu presencia, no podemos olvidar tu firmeza, tu generosidad, tu capacidad y todos tus valores, que son tantos que nos faltarían folios para relatarlos y describirlos, pero sobre todo nunca podremos olvidar como hemos disfrutado de ti y contigo aquellas noches electorales donde los “quesitos de AST” se convertían en más de medio circulo, sin dejar espacio para los otros 7 sindicatos que participaban en las Elecciones en Telefónica, ni aquellas noches encerrados/as con los trabajadores y trabajadoras en sus centros de trabajo para defender y reivindicar sus derechos, ni las noches de piquetes en las huelgas, ni las horas haciendo pancartas para una manifestación...ni de la enorme alegría compartida cuando la lucha daba sus frutos, y la rabia cuando no era así, pero, en cualquier caso, al día siguiente otra pelea esperaba.
Tu siempre has estado allí donde se te necesitaba, tú eras el primero en dar la cara por tus compañeros/as, tú siempre has sido un guía y un ejemplo para todos y todas nosotros y nosotras. Muchas veces te hemos dicho lo que te queremos y lo que te necesitamos, pero quizás no han sido todas veces que te mereces.
No queremos hablarte en pasado porque tú nunca serás pasado, siempre serás presente y futuro. El legado que nos dejas nos permite poderte decir que el haberte conocido y haber compartido tantas fatigas y luchas, y tantos buenos momentos también, dan sentido a nuestras vidas.
Queremos hacer partícipes de este sentimiento a tu compañera Rosa y a tus hijos Rosa Mari, David y Alberto, porque ellos con su generosidad, nos han permitido compartir contigo tantos años de lucha de esa lucha de la cual nos sentimos tan orgullosos todos y todas.
Carlos, hoy queremos despedirnos de ti como estamos seguros te gustaría, con las lágrimas ya secas y cantando, puño en alto, aquello de:
Arriba parias de la Tierra.
En pie famélica legión.
Atruena la razón en marcha,
es el fin de la opresión.
Ni en dioses, reyes ni tribunos,
está el supremo salvador.
Nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor.
Agrupémonos todos,en la lucha final…
Madrid, 17 de febrero 2021