Fecha: 28 de Julio de 2023

La Telefónica está en proceso de saldo, los planes de Álvarez-Pallete para liquidar la empresa siguen su curso. Si ayer fueron los Data Center y las antenas de telefonía móvil en España, hoy es la fibra óptica en Perú. Hace tan solo unos días se informaba de que Telefónica Hispam ha vendido el 64% de participación de su compañía mayorista de fibra óptica de Perú a KKR y Entel. Así hacen beneficios los grandes inversionistas, mercadeando con las trabajadoras y trabajadores y sus familias de una empresa que les fue entregada a coste cero.
Las estrategias son en todos los lugares similares. Trocean la parte del negocio del que se quieren deshacer, creando una nueva empresa del grupo; una vez segregada, la nueva empresa es vendida a un fondo buitre a un precio irrisorio. Ahí comienza un proceso mareante en el que la empresa pasa de mano en mano y en el que cada uno se lleva su parte hasta que nada queda de ella. Tiburones dividiendo un gran banco de pescado para atacarles despiadadamente devorando hasta el último de ellos.
La respuesta de la plantilla de Perú no se ha hecho esperar y las denuncias ya han comenzado para oponerse a los planes de estos carroñeros que ponen en riesgo su futuro y el de sus familias. Es labor de los sindicatos de clase informar a las plantillas de los diferentes países como nuestro futuro inmediato también está en el aire. Nada podemos esperar de los sindicatos amarillos “alineados a la empresa” para ocultar y mentir. Mentir como hace la propia empresa cuando tras la Junta de Accionistas celebrada en marzo nos informaba que el Índice de Satisfacción de la plantilla de Perú había aumentado en el último año a cuotas cercanas al 70%.
Una plantilla que también ha sufrido un proceso de descapacitación profesional en nuevas tecnologías que tiene como objetivo el cese o despido por ineptitud sobrevenida.
Las prácticas antisindicales de Telefónica en América Latina se asemejan a la de aquellos conquistadores del siglo XVI que aprovechaban su impunidad para toda suerte de saqueos. Trataron en un primer momento de despedir de la empresa a todos los sindicalizados, pero tuvo que ser la Justicia del país la que paralizara estos desmanes. En estos momentos sortean la legislación y para los nuevos contratos hacen firmar a los trabajadores y trabajadoras que entran a formar parte de puestos de confianza, sea cual sea la actividad que realicen. De esta manera, su sindicalización o el seguimiento de las movilizaciones les pone a las puertas del desempleo. Estos personajes son quienes dirigen la empresa en la que trabajamos y quienes tratan de engañarnos con las encuestas de satisfacción de las diferentes plantillas.
También debemos ser conocedores de estos fondos de inversión, fondos buitre, que se dedican a especular con nuestras vidas para conseguir rápidos beneficios. Fondos que, en muchas ocasiones, son financiados por los Planes de Pensiones de Empleo (como Fonditel) y utilizan nuestros ahorros para generar pobreza entre la clase trabajadora. KKR y Cinven están entre ellos, así como Amancio Ortega, dueño de Inditex, famoso por sus prácticas antisindicales en América Latina, su responsabilidad en la precaridad de cientos de trabajadoras en sus fábricas del Sureste Asiático o de la extensión del trabajo infantil. Estos son los compañeros de camino de Álvarez-Pallete y su camarilla.
Las movilizaciones de las compañeras y compañeros de Perú en defensa del empleo y la solución de sus convenios, tienen que ser un aliciente para las plantillas del resto de países donde Telefónica tiene presencia y que tiene que servir como señal de alarma de lo que nos espera en el futuro inmediato. Organizarnos en torno a los sindicatos de clase de la Federación Sindical Mundial (organización a la que estamos afiliados) es un imperativo en estos momentos donde la patronal y sus sindicatos amarillos agrupados en la CSI hacen causa común. En juego está nuestro trabajo y el futuro de nuestras familias.